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Evolución
El humano es lo que es, gracias a un fenomenal proceso de evolución en el que se encuentra inmerso. Sin embargo, la palabra evolución no es de las que está mejor definida en la mente humana. Solemos pensar distintas cosas sobre lo que evolucionar significa.
Darwin en su momento nos planteó su teoría, que aplica perfectamente a los seres no racionales: «La teoría de la selección natural». El predominio del más fuerte o del más capacitado para sobrevivir al otro encaja perfectamente en seres que no poseen consciencia, que no poseen capacidad de razonar. Sin embargo, la evolución humana, se ha apoyado precisamente en su capacidad de razonar.
Nosotros entendemos que evolucionar, para los humanos representa el proceso que ejerce cada individuo en forma personal, que le permite progresivamente, ser capaz de incluir un mayor número de beneficiarios en cada decisión que toma, o tener consciencia del beneficio o evitar el daño a cada vez más pares.
Es decir que cuando decimos que tal o cual persona es más evolucionada que otra, sin darnos cuenta, estamos diciendo que es una persona que cuando toma sus decisiones, tiene en cuenta el bien, o evita el daño de un número mayor de personas. En cambio, el menos evolucionado, es el que solo piensa en salvarse a si mismo.
Este proceso se apoya en el natural comportamiento compulsivo del humano, que lo lleva a buscar soluciones, mejoras, respuestas, explicaciones a las diversas circunstancias que le propone el medio donde vive. Cuando este comportamiento se entrelaza con el proceso anterior, el humano disfruta la vida, el humano logra felicidad genuina.
Sistemas Organizativos
Todos los humanos somos distintos. Cada uno de nosotros, atesora habilidades, capacidades, vocaciones, culturas, formaciones, caracteres, genes distintos. Si lográramos organizarnos de forma que cada cual pueda ofrecer lo mejor de si a sus semejantes, la humanidad entraría en una era virtuosa, que nos permitiría despegar del pasado que nos aqueja.
Los Sistemas Organizaticos actuales, en cambio, derivan de acuerdos del pasado, fundamentados en pujas de poder entre unos pocos, que lograron evitarse mediante la construcción de la llamada democracia moderna.
La democracia moderna, establece reglas para luchar por el poder. No persigue lograr que todos aquellos que no buscamos poder, podamos interactuar eficientemente para lograr un mundo mejor.
De esta forma, privilegiamos a los que buscan poder, y los que no lo buscamos, somos excluidos del sistema, o al menos, relegados a una función menor, de simples colaboradores sin fines de lucro.
De la misma manera, al estar el poder en manos de quienes buscan el poder, el poder no analiza, no se plantea, no indaga si no hay mejores formas de organizar la sociedad.
Aqui, en cambio, nos reunimos aquellos que entendemos que hay mejores formas de organizar la sociedad. Privilegiendo la evolución de los humanos, y de todas las especies vivientes. Solo persiguiendo que el proceso evolutivo siga, se intensifique, se masifique, podremos asegurar la supervivencia de la humanidad en el futuro.
No nos olvidemos de todas las especies que han desaparecido del planeta. Aquellas que no han logrado evolucionar rapidamente para adaptarse a los cambios que los humanos generamos en el planeta, han desaparecido, se han extinguido.
No vaya a ser, que los humanos no evolucionemos con la suficiente rapidez para adaptarnos a los cambios que nosotros mismos generamos, y en unas décadas descubrimos que nos estamos extinguiendo.
Es imperioso idear ya, nuevos sistemas que potencien la evolucion humana. Es lo único que puede asegurar que la humanidad no entre en vías de extinción.
Humanos Reales – Humanos Ideales
El hombre es un ser racional.
Es una afirmación que nos enseñan en la escuela, producto del deslumbramiento que produjeron en la mente humana los descubrimientos de la Era Moderna, que generaron el movimiento denominado Ilustración.
Aquellos filósofos del comienzo del siglo XVIII, fueron los que a partir de la racionalidad del hombre, fijaron esa afirmación en la historia de la humanidad.
El asumir que el hombre, a diferencia de todas las demás especies, era un ser racional, habilitó los avances organizativos de la humanidad que se comenzaron a gestar en ese siglo y terminaron consolidándose en el siglo XIX.
Sin embargo, debemos hoy día darnos cuenta, que esa afirmación es falsa.
Y corregir todo lo que esa falsa afirmación generó desde ese momento hasta la fecha.
El humano posee raciocinio, pero, el poseer capacidad de razonar, no es suficiente para afirmar que somos racionales.
El hombre, como todo ser viviente, en principio es un ser reactivo, un autómata. Nuestras emociones, deseos, sentires, etc. son procesos reactivos de nuestro ser. Y por ser reactivos son generados en forma automática.
Sólo cuando voluntariamente activamos nuestro razonamiento, tomamos consciencia sobre lo que nos pasa, recién alli entra en juego nuestra capacidad de razonar. Y el ejercicio sostenido de esta actividad voluntaria, nos eleva, nos proyecta a una realidad superior, intelectual, probablemente superadora y trascendente.
Parece solo un detalle, pero no lo es. Si analizamos nuestro presente, descubriremos que grandes avances de la tecnología, del marketing y de los procesos democráticos, se han centrado en nuestra mente reactiva y han descartado nuestra mente racional.
Si el humano a llegado a ser lo que es, desprendiéndose de sus ancestros biológicos, es por haber desarrollado nuestra mente racional. El presente en cambio, se ha ocupado de exacerbar nuestra mente reactiva.
Debemos tener cuenta esto, cuando pensemos en cómo deberíamos organizarnos. Una sociedad que olvida el desarrollo de nuestra racionalidad, es una sociedad regresiva, que nos retrotrae en nuestro proceso evolutivo.
El resultado está a la vista…. (al menos para aquellos que aún razonan)