El humano es lo que es, gracias a un fenomenal proceso de evolución en el que se encuentra inmerso. Sin embargo, la palabra evolución no es de las que está mejor definida en la mente humana. Solemos pensar distintas cosas sobre lo que evolucionar significa.
Darwin en su momento nos planteó su teoría, que aplica perfectamente a los seres no racionales: «La teoría de la selección natural». El predominio del más fuerte o del más capacitado para sobrevivir al otro encaja perfectamente en seres que no poseen consciencia, que no poseen capacidad de razonar. Sin embargo, la evolución humana, se ha apoyado precisamente en su capacidad de razonar.
Nosotros entendemos que evolucionar, para los humanos representa el proceso que ejerce cada individuo en forma personal, que le permite progresivamente, ser capaz de incluir un mayor número de beneficiarios en cada decisión que toma, o tener consciencia del beneficio o evitar el daño a cada vez más pares.
Es decir que cuando decimos que tal o cual persona es más evolucionada que otra, sin darnos cuenta, estamos diciendo que es una persona que cuando toma sus decisiones, tiene en cuenta el bien, o evita el daño de un número mayor de personas. En cambio, el menos evolucionado, es el que solo piensa en salvarse a si mismo.
Este proceso se apoya en el natural comportamiento compulsivo del humano, que lo lleva a buscar soluciones, mejoras, respuestas, explicaciones a las diversas circunstancias que le propone el medio donde vive. Cuando este comportamiento se entrelaza con el proceso anterior, el humano disfruta la vida, el humano logra felicidad genuina.